"¿Ha muerto la fotografía tradicional?"
Los que somos hijos de lo analógico sentimos cierta nostalgia hacia aquella época en la que esperábamos con gran impaciencia y emoción el revelado de nuestras fotografías. Uno o dos carretes de 36 exposiciones tenía que durar todo un viaje y aprendíamos a suministrarlos.
Yo dejé de hacer fotos con carrete en el año 2004, y empecé a "disparar" con cámara digital; una Kodak que en su día me costó 300€. Sólo por el mero hecho de ahorrarse el revelado ya valía la pena la inversión. Y he de reconocer que todo lo que he aprendido de fotografía ha sido gracias a poder disparar "gratis" como si no hubiera mañana.
Pero no nos engañemos; la fotografía digital ha enterrado la esencia de su propio arte. Ya no pensamos antes de disparar -porque ya no nos cuesta dinero. Incluso nos tomamos el lujo de perder una parte de nuestro tiempo revisando que la foto haya salido bien por si hay que repetirla. Estamos obsesionados con la foto técnicamente perfecta, con la nitidez, el ruido.
Ya no imprimimos nuestras fotos. Ahora acumulamos en discos duros miles de ficheros en imágenes, fotografías que probablemente caigan en el olvido porque imprimirlas cuesta dinero y además, siendo honestos, ya no es lo mismo. Ninguna de ellas nos transmite lo que aquellas fotos recién salidas de un negativo. Queremos capturar tanto que ya no somos selectivos, no pensamos en capturar momentos.
Quizás sea por esto o por nostalgia, que la fotografía tradicional vuelve a estar en auge. Se vuelven a vender carretes y algunos laboratorios han visto negocio en este auge. No podemos negar las ventajas y la accesibilidad del mundo digital, pero a lo mejor, de vez en cuando, deberíamos volver a coger la cámara del abuelo e intentar que un carrete de 36 fotos nos dure un mes. Puede que sean las mejores 36 fotos que hayamos hecho. Y en papel.
Aquí os dejo un enlace al mundo analógico: http://www.lomography.es/photos/

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